Discurso | 08, Octubre 2018
VII Cumbre Iberoamericana de Desarrollo Institucional (CIDI) “Actitud y Cambio”

Discurso:José Ramón Amieva Gálvez, Jefe de Gobierno de la Ciudad de México

Lugar: YMCA Ejercito Nacional

Tema: VII Cumbre Iberoamericana de Desarrollo Institucional (CIDI) “Actitud y Cambio”

Muchas gracias, muy buen día para todas y para todos.

Solamente, reconocer la labor, la gran labor del presidente de la Junta de Asistencia Privada, del licenciado Carlos Leonardo Madrid Varela, de su equipo de trabajo por tener la sensibilidad, por séptima ocasión, de conjuntar las buenas voluntades, los buenos intelectos que precisamente dan forma a muchísimas expresiones de ayuda, de apoyo para las personas que más lo necesitan.

A todas y a todos quienes están presentes tanto en este presídium, como entre las mesas asistentes, porque han hecho posible la realización de esta Cumbre Iberoamericana y, obviamente, los resultados, así como ha venido sucediendo, se darán siempre después de compartir las experiencias, las visiones y las formas que tienen todas y todos, cada una de las instituciones en cómo auxiliar, cómo ayudar.

Felicitar a los ponentes, conferencistas, que estarán compartiendo de manera muy generosa su conocimiento y su voluntad y, obviamente, la presencia de profesionales, patronos, consejeros, consejeras, voluntarios, voluntarias y personas consultoras de toda las instancias de apoyo social aquí reunidas.

Creo que algo que distingue a todo el ser humano es que siempre, al iniciar una jornada después de concluir un ciclo de día, concluye el día y uno piensa: “¿qué sigue para mí al día siguiente?”.

Y cuando uno conjunta toda una serie de metas, aspiraciones, sueños y dedica toda su voluntad para llevarlos a cabo, tenemos una sensación, según se van alcanzando, de bienestar.

Y esa sensación de bienestar, yo —si me lo permiten—, lo equipararía a lo que se denomina: felicidad. Es importante ser felices en lo que hacemos y cómo lo hacemos. Es importante ser felices cuando canalizamos lo que sentimos y lo que queremos hacer por los demás.

Sin embargo, no todas las personas se encuentran en ese estadio. Hay muchas personas en esta ciudad, en este país y en el mundo que viven situaciones de vulnerabilidad que les impiden cumplir tener, yo diría, acceder a esos, al cumplimiento de esas metas, de esos sueños, de ese proyecto de vida.

Si entonces retomo como inicié entonces, ¿cuál es la razón del ser humano que nos mantiene en sociedad si no podemos dar cumplimiento a lo que nosotros queremos?

Esa es la gran virtud que tienen las instituciones de asistencia que están aquí presentes: ser las primeras respondientes, las primeras que actúan, que conocen esas situaciones de vulnerabilidad y, que de manera profesional y sostenida llegan, tienen contacto y apoyan a esas personas en lo que necesitan; desarrollan sus habilidades, potencian todas sus virtudes y las llevan a cumplir con esos sueños, generando una vida plena.

El día de hoy inauguramos una Cumbre Iberoamericana en donde se agrega, a través de las ponencias, de las exposiciones, otro elemento más: el ayudar a través de las instituciones, el tener la voluntad, el tener la fuerza de trabajo no es suficiente, hay que asegurar su permanencia, su sustentabilidad y trascendencia. Al lograr, obviamente, estos tres elementos, pues lo que permiten es continuar con esa noble labor.

Y, para ello, se tiene que administrar maximizando los recursos; se tienen que buscar alianzas, buscando siempre atender todas las situaciones de vulnerabilidad, todas las necesidades; además de eso, se tiene que trabajar bajo esquemas profesionales y, también, se tiene que exigir y demandar a los gobierno que cumplan con su actividad y su vocación pública de apoyar a las instituciones de asistencia.

Todo eso es parte de lo que se va a ver en esta Cumbre Iberoamericana. Y es que yo hoy, por ejemplo, reflexionaba en la mañana, cuando tiene uno el conocimiento de ejemplos como estos jovencitos de 13 y 14 años que, por cuarta vez, fueron presentados ante la autoridad por asaltar automovilistas en plena vía pública, son jovencitos.

La norma dispone que no se pueden, no se deben, internar en algún centro de reclusión. Son lo que nosotros denominamos en el Derecho Penal: inimputables, no se les puede acusar, no se les puede imputar el delito que cometieron, aunque lo hayan cometido.

Y el trabajo que se tiene que hacer es un trabajo social. Se tiene que trabajar con la familia, para que sea la misma familia quien, de manera integral, pueda ir generando esa conciencia en estos jovencitos, ese reproche social de que lo que hicieron está mal y que tienen muchísimas otras formas, muchísimas otras alternativas de vivir.

Ya con la juventud, tienen un tiempo precioso por delante; tienen que estar conscientes de que lo que realizan los dañas a ellos y daña a la sociedad.

Es ahí cuando nosotros tenemos que saber y tenemos que aprender cómo ayudar a los demás; cómo poderles acercar esa forma de cambiar vidas, de transformar realidades, de modificar la sociedad.

Ese es el reflejo del trabajo que realizan todas y todos ustedes de manera cotidiana. Esa es la satisfacción que las lleva a descansar —sé que descansan poco, eso también me lo ha dicho el presidente, que son jornadas muy extenuantes—, pero es también lo que las anima, los anima a levantarse el día siguiente y a continuar y estar presentes en sus instituciones; y a rendir cuentas y a atender cada vez a más personas aunque es complicado, no se puede.

A veces dicen: “hay cada vez más personas en situación vulnerabilidad, ¿qué hacemos?”. En lugar de negar, lo que hacen siempre es ampliar su expectativa de atención.

Pues eso es lo que siempre hay que reconocer, destacar que dentro de este engranaje o este funcionamiento que es el corazón social, pues ustedes son una parte muy importante que hace latir a este corazón social. Y es precisamente toda la ayuda que ustedes aportan, toda la dedicación y todos los resultados.

Aquí también se van a ver los resultados. Y, cada resultado, va concatenado con una acción, con una meta, con un ejercicio de recursos.

Pero, ¿quién mide las sonrisas, la gratitud, el poder continuar con una vida, el poder ser ejemplo en su familia y en su sociedad, el poder dar felicidad?, pues todavía eso no lo podemos medir.

Vamos bajo un esquema programático, pero esa medición se la van a llevar todas y todos ustedes en su interior y les puedo asegurar que las cuentas, que el balance es muy positivo.

Pues enhorabuena por esta Cumbre Iberoamericana. Y, si me lo permiten, voy a tener el honor, el grandísimo honor como siempre acompañando a las instituciones de asistencia de la ciudad y del país de que hoy lunes 8 de octubre de 2018 siendo las 10 horas con 7 minutos, declaro formalmente inaugurada la Cumbre Iberoamericana de Desarrollo Institucional de la Junta de Asistencia Privada de la Ciudad de México. Enhorabuena para todas y todos ustedes. Muchas gracias por su atención.

Publicado el 08, Octubre 2018
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