Discurso | 09, Agosto 2018
Rostros e Identidades Indígenas de la Ciudad de México

Discurso: José Ramón Amieva Gálvez, Jefe de Gobierno de la Ciudad de México

Lugar:Puerta de los Leones del Bosque de Chapultepec

Tema: “Rostros e Identidades Indígenas de la Ciudad de México”

Muchas gracias. Muy buen día para todas y para todos.

Primero que nada doña Florentina, aprecio mucho que haga usted del conocimiento del Jefe de Gobierno y de todas las autoridades que estamos aquí, la existencia de injusticias para la comunidad indígena que presta sus servicios de manera honrada en la Merced. Y, además de que nos vamos a reunir muy pronto, en este momento vamos a generar varias acciones.

Primero, pido que el día de hoy, instruyó, —porque como Jefe de Gobierno tengo esa facultad de instruir—, instruyó para que el contralor general, el procurador General de Justicia, la secretaria de Desarrollo Rural y Fomento a las Comunidades y el señor secretario de Desarrollo Económico, estén presentes con todas y todos ustedes en el sitio en donde usted por más de 30 años han ejercido la actividad de comercio en la Merced, para ver qué está sucediendo y cómo los podemos ayudar.

Decirle doña Florentina, que nosotros en un periodo de cierre no contamos a veces con todos los recursos que quisiéramos, pero va también a asistir la secretaria de Finanzas para ver qué pasa con esta segunda etapa del mercado de la Merced.

Sabemos que después de este incendio que ocurrió hace cinco años se ha logrado la recuperación, después de cinco años, pero todavía no ha sido completa.

Entonces, con gusto vamos a intervenir y vamos a convocar a la autoridad delegacional para que nos tenga que dar las explicaciones respetivas de lo que está sucediendo; hoy mismo va a suceder doña Florentina.

Y para todos y todas ustedes, además decirles, ––gracias––, decirles que la conmemoración de un evento tan importante como es este Día Internacional de las Comunidades Indígenas es primero que nada dar crisol a el trabajo del fotoperiodista Héctor Alfaro Contreras, que se encuentra presente con nosotros y del licenciado Jorge Mireles el diseñador —que por aquí lo vi hace un rato, ¿Dónde está don Jorge?, ahí está don Jorge—.

Porque están, efectivamente, utilizando esta puerta y este pasaje de Los Leones, un sitio emblemático de nuestra ciudad y de nuestras tradiciones; a muy pocos metros encontramos los baños en donde el emperador Moctezuma acudía a disfrutar de este espacio que, además de ser un espacio bellísimo, es un espacio místico, de energía, de encuentro. Y vemos que la calidad y el mensaje de las fotografías ese importantísimo, ¿porque?, porque es una forma de expresar lo que somos, de dónde venimos y donde estamos en este momento. Decirles que más o menos en el mes que va a durar esta exposición fotográfica, van a transitar, como lo están haciendo ahorita, cerca de 400 mil personas; 400 mil personas que van a ver ésta, que van a admirar, van a presenciar esta exposición fotográfica. De estas 400 mil personas casi una cuarta parte de ellas son personas que vienen del extranjero, que sabrán de nuestra existencia y sabrán de lo que nosotros somos y lo que representamos en esta ciudad y en este país. Decirles que, cuando un visitante extranjero tiene la oportunidad de tener contacto con nuestros pueblos y comunidades indígenas, no nos ve con discriminación, porque hay un elemento que nosotros orgullosamente tenemos, y que lo digo con mucho respeto, para otros países, ellos no lo tienen: un origen y una historia. Y cuando hablo de un origen y una historia es, un origen puro y una historia grande, eso es lo que nosotros representamos; esa es la valía que tenemos a través de nuestros antepasados y de nuestro presente indígena, comunitario, de nuestros pueblos. Que han dado grandeza a esta ciudad, a este país y que ahora nos toca reconocerlo. Porque el ejercicio del derecho que se planteaba, es un ejercicio de derechos que no es regalo, no es ninguna limosna, es un acto de justicia y de reconocimiento social; hacia eso tenemos que ir, con esa visión tenemos que actuar. La justicia y el reconocimiento social de quiénes somos y a quiénes agradecemos. Esta ciudad es privilegiada, enormemente, privilegiada primero, porque del 100 por ciento de los que estamos aquí, un poquito más del 9 por ciento, son integrantes de comunidades y de pueblos indígenas de todo el país; que llegaron hace años; que tuvieron que abrirse paso ante violaciones de derechos humanos, ante esquemas de discriminación, ante faltas de respeto y ante insensibilidad de las autoridades. Ahora, ya vamos por la tercera generación. Ya quienes llegaron, tuvieron hijos y ahora ya tienen nietos. Y tanto los hijos, como los nietos han caminados esta ciudad y la han hecho suya, y nosotros con todo cariño también los hemos hecho y las hemos hechos nuestros. Somos todas y todos “chilangos”. Somos todas y todos habitantes de esta ciudad y le damos forma día con día. Por eso, yo no creo y no puede existir una ciudad que vaya transitando hacia una calidad de vida sin considerar a los pueblos originarios, a los pueblos indígenas. No puedo considerar a una ciudad que se diga plena en cuanto a la inclusión, en cuanto al cumplimiento de todas las garantías individuales sin la participación activa y el diseño de las políticas por parte de las manos, de los corazones y del pensamiento de las comunidades que aquí están.

Cuando hablamos de que somos pluriétnicos, multilingües, pluriculturales somos inmensamente afortunados también en esta ciudad: 55 de 68 lenguas maternas conviven día a día en esta ciudad.

Somos como ciudad producto de nuestra historia, pero además nos hemos enriquecido con todas y todos quienes han llegado de otras partes del país, y que de manera generosa el día de hoy nos comparten sus tradiciones, sus costumbres, sus formas de vestir, su forma de celebrar, su forma de vivir.

Es por eso que si las personas del extranjero nos ven con un reconocimiento y con una admiración por nuestra identidad, pues entonces qué esperamos nosotros como ciudad y como país para generar ese reconocimiento de esa identidad plena, porque somos nosotros.

Si hay tanto reconocimiento cuando uno está en otras latitudes del mundo y dicen: “Oye, de verdad qué afortunados son de tener esa historia, qué afortunados son continuar con su cultura y de tener una liga importante entre sus monumentos, sus vestigios, sus costumbres y sus personas, algo que nosotros hemos tenido que encontrar”.

Eso es lo que representa el día de hoy esta exposición y toda la serie de eventos que tendremos, pero además se ha convertido en un foro, un foro en donde quienes han hecho uso de la palabra, tanto don Abraham, como Silvia, como doña Florentina han expresado cuál es la razón de nuestro origen y cuál es el destino de nuestro futuro.

El destino lo podemos cambiar, no podemos nosotros imaginar que por el hecho de nacer en donde hemos nacido y por ser orgullosos de nuestras costumbres, tengamos un destino, ese destino lo tenemos que cambiar y lo tenemos que cambiar día con día.

¿Y cómo lo vamos a modificar?, ¿cómo lo vamos a hacer más grande y próspero para lograr ese bienestar que yo señalaba desde un principio? Primero, con normas justas en donde de manera igualitaria, equitativa se reconozca a nuestras hermanas, a nuestros hermanos indígenas en esta ciudad y esas normas que están previstas en nuestra Constitución se hagan cumplir, se respeten, se fomenten —reitero— bajo un tema de igualdad.

Si algo existe que no nos dé igualdad crearemos las normas que lo hagan y sancionaremos a quien no lo respete; y después, incorporar, de verdad, por una situación de visión y de reconocimiento social los programas y las acciones de gobierno y los programas y las acciones de la sociedad para que seamos uno solo.

Para que nos integremos, nos respetemos y sobre todo generemos una convivencia sustentada en el amor, en el cariño entre todas y todos nosotros, no como un acto de separación sino de unión, eso es lo que tenemos que representar.

Y nosotros en los meses que estemos aquí, a través de la secretaria Evangelina, continuaremos escuchándolas y escuchándolos; y en lo que esté de nuestra parte, como en el caso del mercado de La Merced, vamos a intervenir y vamos a estar pendientes y actuando para todas y todos ustedes, al igual que para todas y todos.

De verdad ha sido una fuente de energía, me siento profundamente reconocido y agradecido; decirles que no por nada esta ciudad es el ombligo de la Luna y es el ombligo de la Luna por nuestros antepasados pero sobre todo por nuestro presente que son todas y todos ustedes. Muchas gracias.


Publicado el 09, Agosto 2018