Discurso | 30, Julio 2018
Jornada "Por Tu Familia, Desarme Voluntario" y su modalidad “Por Tu Familia, Desarme Voluntario Te Acompaña Desde Tu Casa”

Discurso: José Ramón Amieva Gálvez, Jefe de Gobierno de la Ciudad de México

Lugar: Basílica de Guadalupe

Tema: Jornada "Por Tu Familia, Desarme Voluntario" y su modalidad “Por Tu Familia, Desarme Voluntario Te Acompaña Desde Tu Casa”

Muchas gracias, muy buen día para todas y para todos.

Primero que nada, agradezco mucho al maestro José Augusto Velázquez Ibarra su hospitalidad. Decirle que ahorita que veníamos en trayecto, pues vimos una delegación en donde se aprecia que el gobierno delegacional está trabajando, está trabajando bien; está trabajando en favor de su comunidad. Y que creo que el trabajo es común en muchas delegaciones de la ciudad, pero aquí en la delegación Gustavo A. Madero siempre me encuentro con caras de felicidad, en donde existe un gran arraigo, un gran orgullo y un gran sentido de pertenencia entre todas y todos quienes habitan esta hermosa delegación.

Agradecer —gracias— agradecer a la Basílica de Guadalupe; a las instancias, a las autoridades religiosas que nos permiten tener o usar su casa, que es esta Basílica de Guadalupe para tener en su interior a un programa tan importante como es el programa de “Por Tu Familia, Desarme Voluntario”.

De verdad, para que una persona se acerque y entregue un arma de fuego, necesita tener confianza. Y tanto en esta Basílica, como en la Catedral, como en todos los atrios de las parroquias de la Ciudad de México, siempre hemos sido recibidos; hemos sido atendidos por las representaciones de la Iglesia Católica y nos han permitido que, con esa confianza, se pueda realizar de manera clara este programa. Muchas gracias de verdad a todas las instancias de representación de la Iglesia Católica.

Agradecer al Ejército, a las Fuerzas Armadas de nuestro país que representan ese sentido y esa visión social que debe de tener el Ejército Mexicano, muchas gracias.

Y, obviamente, a todas y a todos los compañeros del Gobierno de la Ciudad de México que nos vemos aquí reunidos para generar un mensaje que es el siguiente: el programa de Desarme Voluntario, lo que busca es retirar un objeto o los objetos que están diseñados para causar un fin.

Un arma de fuego, fue diseñada para herir o para matar, no tiene ningún otro uso. Quienes tienen la legitimidad de tener y de portar un arma de fuego, tienen el fin muy claro. Ese fin es: salvaguardar nuestra integridad como personas y como país; tenemos a la Policía, tenemos al Ejército, tenemos a todas las instancias, en donde deben de contar con un arma de fuego.

Todas las armas de fuego deben de contar con un permiso, con una autorización para su tenencia y para su portación.

Cuando un arma de fuego cae en manos de inocentes, puede generar daño, puede generar daño de quienes la manipulan y de quienes están cercanos.

Es difícil, es muy triste poner ejemplos, pero existe en nuestra comunidad y existe en nuestro mundo ejemplos muy dolorosos.

Hace poco, en Estados Unidos un niñito de dos años— estoy hablando de hace muy poco tiempo: el sábado 7 de julio—, un niñito se encontraba en la casa de su papá, se encontraba con la novia de su papá, con otras personas y, de pronto, se escucha un disparo. Cuando el papá acude a la recámara donde estaba este niño de dos años lo encuentra apenas respirando. Lo que ve ese niño es el arma de fuego que guardaba el papá y que el niño la encontró y la empezó a manipular y se dio un balazo. Desafortunadamente, este niño en Fresno, California, falleció.

La pregunta es: ¿es necesario? —y la pregunta se las hago a todas y a todos ustedes—, ¿es necesario que sigan ocurriendo muertes de inocentes para que empecemos a retirar las armas de las casas?

Eso es lo que busca este programa de Desarme Voluntario. Las personas que tienen un arma en su casa, no son criminales; las personas que tienen un arma de fuego en su casa, no son delincuentes. Las armas de fuego pudieron haber llegado por muchos motivos: pudieron ser una herencia; alguien que llegó en algún momento y se le hizo fácil empeñar un arma de fuego a través de un préstamo, un obsequio; en fin, ahí está el arma y no sabemos qué hacer con ella, pues este es un medio para que esas armas de fuego lleguen, se dé un recurso económico a cambio de ellas y se proceda a su destrucción.

¿Para ello qué tenemos que hacer como gobierno? Pues una sinergia con las instancias, con los representantes del sector privado: nos acompañan los representantes de textiles nacionales, de Grupo MVS, de Fundación Azteca, de Hérdez; nos acompañan el día de hoy, porque ellos también son parte de este mensaje, no queremos que las armas de fuego sigan generando un daño mayor.

Y ese mensaje es como gobierno: acudimos a la Basílica, acudimos a los atrios de las iglesias, acudimos a las casas de quienes nos llamen y, de manera confidencial, canjeamos las armas. Todas las armas que se reciban, van a recibir un monto económico; ese monto económico este año se ha incrementado un 20 por ciento.

Es decir, que vamos a encontrar desde esta granada que vimos hasta estas armas cortas, hasta armas de calibre reservado para el Ejército y Fuerzas Armadas, hasta fusiles de asalto; lo que se encuentre, se va a recibir, se va a pagar y se va a destruir.

Y la tranquilidad que les vamos a dar es que, para lo que fue diseñada esa arma de fuego, no va a ser un fin de ella, no va a ser ocupada para generar daño.

Y, entonces, encontramos que, por ejemplo, una pistola subametralladora se les va a dar 14 mil 400 pesos, un 20 por ciento más de lo que tenía; una escopeta, 3 mil pesos; fusiles semiautomáticos, 6 mil 800 pesos; diversos tipos de pistolas, 12 mil pesos, 6 mil pesos, 7 mil pesos.

Todas las armas que tengan en su casa, todos los cartuchos, ustedes como familia digan: “vamos a llevarlo al programa de Desarme Voluntario” o “vamos a llamar para que vengan a recogerlas”. Eso es de lo que se trata. Seguiremos atendiendo a todas las peticiones.

Decirles que, con esta reanudación del programa de Desarme Voluntario, llegamos a su octavo año. Ya van ocho años, en donde se han recogido más de 33 mil armas.

Yo me imagino, ¿cuál es la efectividad de este programa?, toda arma está diseñada, reitero, para hacer daño, para matar, cada arma que se retiró, pudo o incluso salvó una vida; esa es la efectividad de este programa, no hay quien nos lo pueda rebatir.

Y contamos con un presupuesto importante: 25 millones de pesos para canje de armas y, sobre todo, para algo muy importante que representa la cultura en nuestra ciudad: que las niñas y los niños tengan una forma de divertirse ajena a los juguetes bélicos; que sean juguetes didácticos. Y, por otro lado, generar esta tranquilidad en las familias de todas y todos ustedes.

Para efecto de generar este mensaje de cultura de paz —porque aquí en el público no estuvieron al tanto de lo que ocurría en los módulos—, contamos nosotros con la presencia de muchas niñas y muchos niños —que veo que están muy contentos porque ya van a regresar a la escuela, ¿verdad? No ven la hora de regresar a la escuela. Sí estoy de acuerdo con ustedes. Porque la escuela nos gusta a todas y a todas, ¿verdad? Y lo que más nos gusta las Matemáticas, el Español. Y lo que menos nos gusta es el recreo, es lo que menos nos gusta. ¿Ya ven cómo todos nos entendemos muy bien? —.

Pues decirles que mamás, papás, madres y padres de familia vamos a estar atentos de que nuestras niñas y niños regresen a sus escuelas de manera segura y que ustedes estén tranquilos en sus actividades ahora que regresen.

Ahorita están de vacaciones y, por eso, tenemos mucha presencia de ellos. Y decirles que voy a invitar a Carmen Naomi Castro, que tiene 10 años —pásale Carmen Naomi, por favor—.

Esto es lo que se hizo en los módulos que tienen ahí. Aquí tenemos, con la representación de las áreas de Gobierno —falta el Instituto de la Juventud—, de las áreas de Gobierno que están presentes dando pláticas, orientación, pero sobre todo, recibiendo estas armas o estas réplicas, estos juguetes bélicos.

Cuando un niño encuentra un juguete o un arma de fuego, no puede distinguir muchas veces su uso y lo emplea como un objeto de fuego.

Por favor, hagamos un llamado, un llamado nacional, manifestemos nuestra cultura de paz; estos juguetes, estas armas tienen que ser entregadas, tienen que ser destruidas porque, reitero, nadie quiere en su casa o con sus vecinos o en su comunidad, tener a una persona que fallezca por este tipo de objetos.

—Por favor, Naomi, ¿a quién le vas a entregar de los compañeros que están aquí?, a los 5, por favor. Acérquense—.

Esto es el programa de Desarme Voluntario. Este es el mensaje que tenemos —por favor, pasen a tomarse la foto con Naomi—.

Ellos son los representantes de todas las instancias de Gobierno que, conjuntamente, con la Iglesia Católica, ven porque se lleve a cabo este programa de desarme. El aplauso es para ellas y para las compañeras y compañeros.

Pues seguimos entonces. Seguimos entonces con este programa de Desarme Voluntario. Reitero, más de 33 mil armas y vamos a continuar con ello.

Muy buen día para todas y para todos. Muchas gracias por su atención.


Publicado el 30, Julio 2018
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