Discurso | 12, Julio 2018
Festejo por el Día del Abogado

Discurso: José Ramón Amieva Gálvez, Jefe de Gobierno de la Ciudad de México

Lugar: Salón Mexica del World Trade Center

Tema: Festejo por el Día del Abogado

Muchas gracias. Muy buen día para todas y para todos. Felicidades a las y los abogados de esta ciudad, a las y los abogados de este país.

Decirles primero, pues expresar el agradecimiento, el reconocimiento a quienes hicieron posible este desayuno que se convierte en un acto de encuentro, de platicarnos, de ponernos al día, de retroalimentar; incluso, siempre hay momentos para generar discusiones positivas que siempre acaban en una camaradería, en una fraternidad que tenemos las y los abogados en nuestro actuar y en nuestro pensar.

Pues es importante reconocer la función del señor procurador y de todas y todos quienes tuvieron participación en la logística de este desayuno.

Agradecer a INDEPAC además, porque subiendo las escaleras me encontré con un vehículo que me parece que va a ser rifado ––¿verdad?––, entre los que están aquí. Ya me platicaron que ese vehículo que ven en la entrada es de un color azul abogado, azul abogada; entonces, seguramente va a lucir mucho para quien se lo lleve a su casa y lo ocupe.

Apreciar, reconocer y sobre todo agradecer la presencia de quienes están conmigo en esta línea principal, pero es vital reconocer la presencia, el acompañamiento de todos ustedes; desde el ámbito público, desde el ámbito académico, desde el ámbito de los colegios, de las asociaciones, de las y los litigantes.

En fin, el gremio de los abogados es tan diverso que estamos presentes en absolutamente todos los espacios de este país, todos los espacios de esta sociedad.

Agradecer también y reconocer que somos un gremio plural. Me agrada mucho ver que tenemos tanto un presídium, como una asistencia en donde se ve la igualdad de género; en donde hombres y mujeres de manera equitativa participamos en el desarrollo de las funciones de los abogados.

Obviamente, felicitar y la felicitación va en el sentido de reconocer la función social que con toda responsabilidad cumplimos las y los abogados en este país.

Y esa función social parte de que tenemos, nosotros, un conocimiento y ese conocimiento lo convertimos en una herramienta, una herramienta que permite reflejar nuestros valores y principios que dan cuerpo, que dan vida, que dan sustento a nuestra profesión.

Yo quiero señalar que es una realidad que las y los abogados somos un motor de cambio social. Los cambios no los padecemos, los cambios los generamos y los generamos con absoluta responsabilidad, con absoluta vocación y con absoluta certeza de que nuestros principios están firmes, que nuestra visión está clara y que nuestro actuar es transparente, porque lo hacemos a favor de las y los demás. Lo hacemos como un esquema de participación social y de responsabilidad social que es, precisamente, lo que nos trae el día de hoy a reconocer la función, la participación de todas y todos ustedes.

Ustedes son quienes dan voz a quienes no son escuchadas o escuchados. Son quienes generan la defensa para quienes encuentran en el abandono, en el abandono jurídico, en el abandono social. Son quienes crean las normas, pero además, quienes la discuten, quienes las mejoran y quienes transforman esas normas en un esquema de servicio social.

Son el capital humano de las instituciones quienes dan expresión, quienes dan vida y quienes hacen que las instituciones cumplan con esa función normativa, social y, sobre todo, una función humanista, una visión humanista, porque una institución que no tiene una vocación humanista quedaría simplemente a un servicio interno, no tendría vida, es una institución muerta.

Todas y todos ustedes por ese valor que representan, tienen cabida en esta sociedad; tienen una función muy importante; tienen un papel preponderante, un papel reconocido, un papel que el día de hoy es lo que nos motiva a que nos felicitemos, a que nos reconozcamos y a que sepamos que hay que continuar bajo este mismo rumbo.

El ser abogado, el ser abogada, es una forma de vida. No nos quitamos el título, no quitamos la forma de pensar de actuar cuando estamos fuera del trabajo. El ser abogado es una forma de vida que sustenta en una vocación y que se encuentra presente en nuestro ámbito laboral, obviamente, pero también como un ejemplo de familia, también como un esquema de formación y transmisión de los conocimientos en la academia. Y hasta en una sencilla plática que tenemos con los demás, siempre saldrá a relucir este tema positivo, esta proyección positiva que es el ser abogada o abogado.

El rumbo que siempre tomaremos, pues es el rumbo de tener un mejor país; es el rumbo de tener una mejor ciudad; es emplear con toda conciencia, con toda fortaleza, con todo impulso nuestra fuerza y nuestro conocimiento para erradicar la desigualdad, para acabar con la injusticia, para que el olvido no sea una constante, sino una pequeña, muy pequeña excepción; para que el maltrato no siga siendo una forma de expresión en nuestra sociedad.

Queremos una sociedad incluyente, justa, en donde la calidad de vida y la felicidad sea un fin cuyos medios nosotros propiciemos, nosotros acompañemos. Que seamos, a través de esos medios, quienes ayudemos a alcanzar este fin de felicidad, de bienestar y de una convivencia armónica y en paz en nuestro país.

Las leyes cambian, pero los principios y los valores siguen inmanentes, siguen caminando y seguirán acompañando a todas y a todos en esta ciudad y en este país.

Ustedes son quienes custodian, quienes transmiten, quienes enriquecen esos valores que dan forma a estos principios que son siempre buscar el bien de todas y de todos.

Sirva pues este día para lanzar un mensaje desde el gremio de las abogadas y abogados; que este mensaje exprese nuestra lógica, nuestro conocimiento, nuestra vocación de servicio, pero sobre todo, que se constituya en un ejemplo para las futuras generaciones.

Que una profesión tan noble, digna y de absoluto servicio social, como es el ser abogada o abogado, es ahora cuando más presente va a estar en esta sociedad.

Pues de verdad quiero señalarles que para mí es verdaderamente gratificante, siempre he tenido la oportunidad de asistir a estos desayunos desde diversos puestos, desde diversas funciones y el día de hoy que me honren con su atención en este mensaje que estoy dando, pues involucra decirles que como Jefe de Gobierno estoy muy consciente de mi temporalidad, pero también estoy muy consciente de mi responsabilidad.

Que las decisiones que se deben de tomar día a día son decisiones que requieren fuerza y, precisamente, de quien he tomado fuerza ha sido de mis amigos y amigas abogados; de mis profesores, de mis maestros y de mis formadores, pero sobre todo, de los hombres y mujeres que a través de estos principios y de estos valores forman a las y los abogados de este país.

Muchas gracias por su atención y que tengan todas y todos un excelente día. Muchas felicidades.


Publicado el 12, Julio 2018
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