Discurso | 14, Septiembre 2018
Comedor Comunitario CEDA

Discurso: José Ramón Amieva Gálvez, Jefe de Gobierno de la Ciudad de México

Lugar:Comedor Comunitario CEDA

Tema: Homenaje a la comida mexicana por integrantes de programas de Atención a la Violencia Familiar

Muchas gracias. Muy buen día para todas y para todos.

Primero agradecer el trabajo, el constante compromiso de las compañeras y compañeros del gobierno de la ciudad, hoy en especial de la Secretaría de Desarrollo Social y obviamente, de la Instancia de Comedores y del área encargada de promover la igualdad de género en esta ciudad.

Decirles que agradezco mucho a nuestro titular de la Central de Abasto de la ciudad, esta es la Central de Abasto más grande de Latinoamérica y es una de las más grandes de todo el mundo.

Aquí se ve la fortaleza alimentaria de una ciudad y de un país; aquí llegan miles de productos, cientos de toneladas de manera diaria y así se distribuyen para generar la alimentación.

Pero además, contamos el día de hoy con un Comedor Comunitario muy exitoso, donde las personas que laboran en esta Central de Abasto pueden venir a ingerir sus alimentos siempre a un precio accesible con condiciones de sanidad importantes, que se cumple con los alcances en materia de elaboración y conservación de los alimentos.

Pero además con un sabor muy bueno que siempre le da nuestra administradora del comedor que es Yesenia, y además hoy tenemos a 18 compañeras y compañeros que son cocineras y cocineros de los comedores comunitarios a quienes les agradezco que nos preparen la comida, lo que vamos a ingerir el día de hoy.

Y agradecer especialmente la presencia de aquellas mujeres que el día de hoy nos acompañan y como bien se señalaba, algunas no están presentes pero agradecer su presencia porque, primero que nada estaba observando el trabajo que ponen ustedes en la decoración de los centros de mesa y en la repostería que está -me acercas esta bolsita-.

Yo veía que por ahí se da siempre un tema de titularidad, de quien creó las manteconchas, ¿no? pues aquí tenemos las conchas tricolor que son obra de las mujeres que están en nuestro programa de erradicar la violencia, por favor apúrense a registrar las conchas tricolor y estos centros de mesa tan hermosos, antes de que les quiten esa titularidad que obedece a su creatividad.

Decirles que, cada momento que tengo la oportunidad de encontrarme con ustedes, veo y ratifico, que la violencia que se padeció, reitero, nunca se va a poder olvidar pero queda como una etapa que se supera y que se puede superar, a través de muchas acciones que generan el empoderamiento, la presencia y el reconocimiento de las mujeres en nuestra sociedad.

Siempre tenemos que hablar de empoderamiento porque es precisamente eso; estar presentes en todas las actividades, generar todas las acciones que les permitan alcanzar sus sueños, que puedan ustedes ser dignas representantes de familia y digo dignas a través de un salario, de un ingreso remunerado y para ello el alcance es muy claro: Todas ustedes tienen habilidades y potencial, tenemos que generar de manera cotidiana ese desarrollo de las habilidades y del potencial para que vayan ustedes generando cada una mayor participación en un mercado laboral y en un mercado social o en un esquema social de mercado, que tengo que decir, está diseñado originariamente para los hombres.

Por eso tenemos nosotros que generar un cambio de raíz, por eso la visión y cuando hablamos de visión es ponernos el chip de que nosotros tenemos una visión de igualdad de género es lo que el día de hoy quiero compartirles.

Existen muchas formas de violencia, ya se identifica además de la violencia física, la moral, la económica, la patrimonial hay muchas formas de violencia en muchos espacios, desde que las niñas nacen, son pequeñitas en el seno familiar, en la escuela, en las relaciones, como personas mayores pero el día de hoy vemos que la violencia que se genera por la falta de oportunidades, por la falta de igualdad para las mujeres en la sociedad es algo que tenemos nosotros que eliminar.

Tenemos que participar y los primeros que tenemos que participar y ser conocedores y sabedores de lo que tenemos que hacer somos los hombres porque si la sociedad se piensa que fue diseñada para que los hombres ocupen todos los puestos y todos los cargos entonces tenemos nosotros que decir: “Somos los primeros que reconocemos, empoderamos y compartimos esa felicidad, esa alegría que da de tener entre nosotros a mujeres triunfadoras que participan y que cumplen sus sueños”.

Eso es lo que el día de hoy y siempre tenemos que dar a conocer. Que hay que modificar, yo hace poco hice un ejercicio con mis alumnas y alumnos en la universidad y les puse diversas profesiones a las cuales se podrían dedicar estudiando la carrera que están estudiando y les puse, no les dije de qué se trataba, les dije “este es un tema para que vean ustedes cuál es la orientación profesional”.

Les pusimos ocho profesiones y cada quien puso un post-it, bueno un papelito en donde querían desarrollarse, cuando les empecé a señalar quienes ocupan esos puestos empezamos a quitar post-its, porque es restarles oportunidades, restarles una igualdad en el acceso a esos puestos y lo que decían es “siento, no sé si es fortuna o desfortuna que haya nacido mujer. No sé por qué si empleo el mismo compromiso que mis compañeros hombres no me dan el mismo reconocimiento, no entiendo porque estoy de alguna manera destinada a no sobresalir en la vida”.

Después llegaron los hombres y refirieron que ese tipo de discriminación y de violencia es un esquema que se debe de erradicar y ellos aceptan participar, ellos aceptan reconocer esa importancia y esa presencia que tienen las mujeres en absolutamente todas las actividades de nuestra sociedad.

Eso lo tenemos que hacer y lo que llegamos como conclusión es que no solamente es estar aquí en los eventos, estar en los actos y decir ya nos quitamos la camiseta de igualdad de género; si nosotros en nuestra familia, en nuestro trabajo, en nuestras actividades cotidianas y en nuestro trato cotidiano que se da entre mujeres y hombres no generamos esa visión de igualdad, estamos absolutamente renegando de estos principios que estamos viniendo a predicar el día de hoy.

Decirles que iniciamos con las fiestas patrias y el día de hoy además de tener un ambiente muy mexicano, de observar todo el trabajo que realizan y que continuarán realizando porque el programa de atención a la violencia y a la erradicación de violencia hacia las mujeres debe de continuar, nosotros tenemos asegurado el presupuesto para continuar.

Pues vamos a mezclar el día de hoy el mensaje alimentario, nosotros tenemos como parte de nuestra mexicanidad, como parte de nuestra identidad una riqueza gastronómica importante. Yo vengo de una zona que colinda con una de las áreas más pobres del país y verdaderamente todo lo que es una hierbita, un insecto, todo lo que es comestible lo consumimos, pero lo consumimos con sabor y con dignidad.

Muchos de estos platillos que el día de hoy degustaremos son platillos sencillos en cuanto a su elaboración, que no implican un gran costo, pero que nosotros hemos mantenido a través de nuestra tradición gastronómica y culinaria vigentes y es motivo de orgullo que cuando vienen las personas de otros países se fijan en la cocina mexicana, se fijan en el sabor que tenemos en la Ciudad de México, en todo el empeño y sabor que también le ponen los comedores comunitarios y el día de hoy teniendo como comensales de lujo a nuestras mujeres del programa de atención y erradicación de la violencia.

Pues ya no me voy a extender porque no puede uno evitar sentir aquí el olor, creo que también está llegando por allá de la comida que se ve que está buenísima.

Agradecer a todos nuestras compañeras, nuestros compañeros de los comedores comunitarios, apreciar su presencia, decirles que esto es un festejo con doble mensaje; nuestra mexicanidad, nuestra gastronomía, nuestra tradición culinaria y nuestro mensaje para erradicar, para eliminar cualquier tipo de discriminación, de violencia en contra de las mujeres y al contrario generar el empoderamiento, la presencia, el reconocimiento y la admiración de la función que tiene la mujer que se debe respetar día a día en nuestra sociedad.

Muchas gracias por su atención, vamos a proceder. Creo que por ahí tenemos un acto de elaboración culinaria. Me gustaría que además nos acompañe nuestro mariachi de la Secretaría de Seguridad Pública ¿está por ahí o no está? no está, bueno creo que ya viene por ahí. Que inicie a tocar el mariachi en lo que estamos nosotros aquí preparando los alimentos.

Muy buen día para todas y para todos.


Publicado el 14, Septiembre 2018